El pusilánime mejor se queda en casa…!
Regresando de Butrera, muy cerca de Villarcayo, cruzado el río Trema, reparo en una construcción a primera vista románica…. freno, aparco pegadito a un muro de piedra y a la señal de tráfico que me indica estar en Torme. Cerca, una mínima represa del río y dos pencos a la intemperie dialogando sobre la aburrida vida que les toca vivir.
Día frío y lluvioso, calabobos continuo que dura ya hace tres, visita a las Merindades pasada por agua, mediados de Mayo 2012.
Iglesia pegada a otro edificio, hago media docena de fotos, me enfango hasta las cejas y desisto continuar. Retrocedo, cambio de calzado bajo la persistente llovizna y la mirada crítica de Conchita, mi acompañante ángel guardián, que decidió con buen tino quedarse a cubierto.
Repasando hoy el archivo me topo con esas míseras fotografías, testigos de una visita frustrada e indago en Internet, entro en www.torme.es, lugar que habla de gente que se resiste a que lo suyo se pierda en el abandono. Transcribo una copla que allí aparece, no se si vieja o nueva, de Juanillo Soplillo, visitante sempiterno en la “sanjuanada” de Torme.
“Viniendo del medioevo, aquí estoy de nuevo,
Y por echar lo malo al fuego, yo me la juego.
Bailaremos y reiremos
Porque dentro de un año ¿ donde estaremos ?”
Creo que esa iglesia es la de San Martín y contiene más de lo que mis pobres fotografías puedan dejar entrever, si los hados son propicios volveré algún día…..pero… son tantos los sitios a los que me prometí volver que ya va pareciendo quimera, ilusiones vanas que parecen posibles, pero que no lo son.
Fotografías y texto: Antonio Matamoros