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EL VIAJE PROMETIDO (6)






Viernes ocho de Agosto, la ruta de hoy sigue a lo largo de los cañones del Sil. Los más jóvenes dormitan por el madrugón, los mayores desde la partida, en silencio, estamos donde tantas veces y durante tanto años pasamos días felices con los abuelos, lugar donde reposan finalmente siguiendo sus deseos. Luego, penúltima estación, cual Via Crucis, Requián, lugar, donde nació Conchita, vemos a Loliña su amiga de infancia, nos lleva a visitar la capilla, que cuida con esmero, que no es románica, pero podría serlo con una mínima imaginación. Déjame Paco que, sin que sirva de precedente, pueda presentar esa minúscula iglesia de Requián (Orense), el origen de la misma es desconocido, “ni los máis vellos dos vellos do lugar”, ni los más viejos de los viejos del lugar, lo conocen, en Galicia Maxica atribuyen un posible origen románico a las figuras que adornan el templo, probablemente traídas de otro lugar…. Pero yo me resisto a creerlo… nuestra Loliña nos habla de un pastor que esculpía esas figuras a lo largo del tiempo, junto a sus rebaños… en el pasado lejano… sin precisar cuando…. no se si será cierto, pero esa historia viene de los abuelos de los abuelos de Conchita, de su amiga Loliña y de unos pocos vecinos más… me quedo con esa versión… iglesia cuyo origen se pierde en el tiempo y unas figuras aún más antiguas, sin dudar de estilo románico…. Y que los ortodoxos me perdonen. Añado algo de San Esteban de Ribas de Sil, hoy Parador, visité ese lugar hace muchos años y se encontraba en estado de abandono, poco del románico original queda en pie tras múltiples y fracasadas reconstrucciones. Cuanto menos ahora tiene vida, viajeros, turistas visitan el lugar a pesar de la lluvia… que cae impenitente, pero mejor así que la soledad y ruina que encontré la anterior vez.
Fotografías de Nieves y Antonio Matamoros
Texto: Antonio Matamoros

6 comentarios:

Paco Torralba dijo...

Antonio, ¿cómo no publicar esta etapa de vuestro entrañable viaje aunque el románico quede al margen? Además, queda paradójico enfrentar ese pequeño pero bellísimo hastial de la iglesia de Requián (esculturas incluidas) con la grandiosidad, majestuosidad y riqueza del Monasterio de San Esteban de Ribas de Sil.
Una emocionante etapa culminando el recuerdo de Conchita. Seguro que estaría orgullosa de vosotros.

Matiitas Martin dijo...

Gracias Paco por tu hospitalidad en Astrágalo que nos permite mostraros nuestro periplo alrededor de un deseo
que hemos intentado satisfacer a pesar
de la ausencia.
Un abrazo y graciñas también en su nombre.
AM

Antonio Matamoros dijo...

YA vi lo que pasa, si contestas al robot-
portero-segurata de la entrada y previamente no pones tu identidad en open, nombre o anónimo se envía sin darte opción con la identidad de la cuenta de Google.
AM

Nieves dijo...

Mientras merodeaba por las inmediaciones de la capilla de Requián, robando fotos aquí y allá, me pareció entender el mensaje de sus figuras de piedra. Seguramente, todo era debido a los fuertes sentimientos que esta aldea despierta en mi pero, mirándolas con cariño (imposible mirarlas de otra manera),adivinaba sus sonrisas complacidas, su gesto plácido. ¡No es para menos! El lugar donde les tocó vivir es para sonreír eternamente. Duro, sí. Muy duro. Pero tan bello y puro que te queda grabado para siempre en el corazón.
Además de la sonrisa, comparten otra coincidencia, la posición de sus manitas. Parece claro que están rezando u orando; quizás dando gracias, quizás pidiendo perdón o puede que en señal de arrepentimiento. Todo puede ser, aunque yo creo que el motivo es otro... Están rogando, pidiendo con fuerza un deseo común:
- "¡Qué nunca nos falte Loliña!"- Y no es para menos, saben que ha sido durante muchos años su más abnegada cuidadora, su más ferviente defensora, su hada madrina más desinteresada, su Ángel de la Guarda incondicional.
Razón no les falta en seguir rogando... ¿Qué será de ellas cuando Loliña ya no esté?...
Pienso en la despoblación rural gallega, en esa España terminal, en esas aldeas que agonizan poco a poco. En esa crónica de una muerte anunciada... Con estas últimas "Loliñas" marcharán también, nuestra cultura, nuestras tradiciones, nuestro patrimonio, nuestros orígenes...
Pienso en el futuro y no puedo evitar unir mis manos e imitar a estas sabias figuras.
Roguemos.

Antonio Matamoros dijo...

De las cuatro figuras, tres en actitud orante, (mirad, como apunta Nieves, la gracia que el artífice supo reflejar en las manos unidas, perfectamente pegadas entre sí) siendo la cuarta una imagen protectora, seguramente quiso representar a la Gran Madre, María. Abraza con sus manos y brazos el cuerpo de un niño, cualquier niño del mundo, de antes y de hoy, que anda perdido, desorientado y hambriento víctima inocente de los señores de la guerra que siempre castigan a los más débiles. En la imagen, parece vestido ricamente y se diría que aún perdura algo de color.
Despoblación, si. Es irrebatible. Múltiples son las causas y nos llevaría horas desarrollarlas. Para mi una de las desgracias que arrastra el abandono de pueblos y aldeas es la pérdida de las costumbres ancestrales que marcaban a los individuos de cada lugar. Esos signos propios que diferenciaban a determinadas poblaciones de otras, dentro incluso de comarcas vecinas. El olvido de trabajos, útiles, costumbres, ya sólo es posible verlos en algunos museos, que casi nadie visita, donde se amontonan (polvorientos) artilugios simulando ser movidos por unos maniquís vestidos con ropas propias de “Coros y Danzas”, en unas escenas forzadas, inertes y frías.
Una de las costumbres en las aldeas agrícolas gallegas que llevaba incluso a la superación era el canto o sonido agudo, chirriante, de los carros arrastrados por bueyes o vacas. La mecanización acabó con ese medio de carga y transporte en los campos gallegos. Nuestra Loliña de Requián y su marido Alvaro mantienen todavía, simplemente por no perder la costumbre, esa forma de trabajo, naturalmente en situaciones puntuales, cuando las fiestas del lugar o en momentos especiales. No tengo idea de como bajar las direcciones de Youtu.be pero si tenéis curiosidad, en Google escribid Un carro en Requián y veréis a nuestros amigos en ese arte, también veo otro, Aun suenan los carros en Galicia, que no conocía y que parece tener los mismos actores.
Quien hará sonar los carros en Requián, quien cuidará de los “santiños” en unos años ?.
AM

Paco Torralba dijo...

Nadie, Antonio, nadie...
Es la respuesta a tu última pregunta.
Y ante el desasosegante (últimos párrafos) comentario de Nieves decir que, efectivamente, es el final de una época, de una manera de vivir en un agónico final del mundo rural, tal como lo conocemos. Curiosamente estoy observando que algunos pueblos están conservando algo de su población con población inmigrante. Pero estos nuevos inquilinos no volverán a hacer sonar los carros ni cuidarán los "santiños". Eso quedará como reliquia etnográfica.